lunes, 21 de junio de 2010

Cosmopolita en Londres


Esperando al metro miro a mi alrededor y me deleito en pensar que soy una de ellos. Me encuentro en Londres y me sorprendo imaginando que soy una auténtica autóctona del lugar. Me he desmarcado de mis acompañantes y me dirijo como mujer independiente, libre y cosmopolita que soy a reunirme con una amiga de toda la vida que se ha trasladado a vivir en la ciudad del Big Ben.
Una vez en el metro busco un lugar donde sentarme, y abro mi libro. Aunque es una mera tapadera, ya que no hago más que mirar a mi alrededor segura de que los que me observan piensan, “mira ahí va una auténtica Londinense!”. Me regodeo un poco en mi película y al rato llego a mi destino. Salgo del vagón con aire triunfante y me dirijo a la salida donde me espera mi amiga.
Paso un día inolvidable de conversaciones, confidencias y carcajadas, que me deja un sabor nostálgico a mi antigua libertad. De café en café y de tienda en tienda se nos hacen las 9pm, como dirían allí, y llega la hora de la despedida. Unos besos y unos abrazos de sincera amistad dan por finalizado nuestro maravilloso día en Londres.
Por la noche me reúno con mi marido y mis cuñados, que son mis acompañantes de viaje y les cuento mi día.

Mamalis: “Y ahí estaba yo, sentada en el metro de Londres, leyendo mi libro como una más. Todos pensaban que era una autóctona, ha sido genial! Me he sentido libre, independiente, una mujer de mundo!”

Mi cuñada: “Pero como van a pensar que eres inglesa si para empezar te estás leyendo Crepúsculo en español? Y bien grande que viene el título en el jodio libro!”

Mamalis: (Agrrrrr tiene razón, no he caido, que lerda) “Bueno pero seguro que han pensado que era una inglesa que estaba aprendiendo español, ¿no ves que aquí la gente es mu cosmopolita?”

Mi cuñada: “Si hombre, que tu estás flipando, como que la gente va a montarse las pajas mentales que te montas tu.”

Mi cuñado: “Mamalis que no insistas, que tu historia hace aguas por todos lados!”

Y yo pensé pues sí, y que más da, pero… ¿y lo feliz que he sido?

viernes, 18 de junio de 2010

¡Ay madre que disgusto!


Al día siguiente de nacer mi hija mayor llega la enfermera a la habitación y dice:

Enfermera:
“Holaaaaa. ¿Oye quereis que le haga a la niña los agujeros para los pendientes?”
Mamalis: “Siiiii! Que bien que los hacéis, venia preparada con los pendientes, mejor ahora que de mayor ¿no?
Papa: “ No se yo que decirte eh, con lo mona que está ahora, a ver si la vamos a cagar.”
Mamalis: “Que no hombre no, que es mejor hacérselos ya para que luego no sufra.”
Enfermera: “Bueno pues vosotros diréis. ¿Me la llevo?
Mamalis: “Si, si, si, que va a ser mucho mejor, si yo ya venía con la idea.
Papa: “Bueno pues adelante, ella manda.” (Aunque bastante reticente)

Durante la ausencia de la niña se oyen llantos, y yo empiezo a ponerme nerviosa. Entre el subidón de hormonas, la sensiblería que rozaba la locura y mi instinto maternal de protección, se apoderan de mi unos sentimientos inaguantables de arrepentimiento a la par que de culpabilidad. Sin embargo, consigo mantener la compostura hasta que la niña de mis ojos entra de nuevo en la habitación con su nuevo estilismo:

Mamalis: (Rompo a llorar como una descosida) "Nooooooooo, pero que le han hecho a mi niña, si se parece a Beckham! Esos son los pendientes que traía yo? Pero en qué estaba pensando, que horror! Si son más grandes que su cabeza entera. Con lo guapa que era! Porqueeeeee, no ha pasado ni un día y ya la he sometido a un dolor horrible para que encima salga en sus fotos de recién nacida con aires a un futbolista inglés. Soy una mala madre! Esto se me va a dar fatal!"
Papa:”(Flipando con la loca de su mujer, con cara de, “espero que el parto no la haya vuelto una desquiciada”) "Pero mujer no pasa nada, no te pongas así, se los cambiamos y ya está. Lo que necesita son unos pendientes más pequeños y menos brillantes. Mañana se los cambiamos no te preocupes."
Mamalis: (Al borde del colapso mental) “¿Pero tu la estás viendo? Era una niña preciosa y ahora mírala, voy a llamar a mi madre para que me traiga los otros pendientes que eran más pequeños.”
Enfermera: “Lo siento pero hoy no se le pueden cambiar, tendrá que ser mañana, es por si se infecta, pero no te preocupes que mañana por la mañana se los cambiamos.”
Mamalis: (Enajenada mental) “¿Como? Que tengo que esperar hasta mañana, no, no, no, por favor cámbielos hoy que no voy a poder dormir, que tengo una congoja que pa que.”
Enfermera: “Anda mujer intenta descansar, me llevo a la niña al nido y mañana ya será otro día.”

Total que se llevaron a “little Beckham” al nido y ahí me quedé yo, llorando desconsolada con mi pobre marido, que todavía no se como me aguanta. Ni que decir tiene que no dormí en toda la noche pensando en lo que había hecho sufrir a mi niña y lo mala madre que iba a ser.
Menudo disgusto me llevé, aunque al final todo salió muy bien, le cambiaron los pendientes al día siguiente y todo quedó en un ataque hormonal agudo. Ahora lo pienso y me río, sobre todo de mi reacción de loca. Me impresiona como se queda una de alterada después de parir. Ahora estoy contenta con mi decisión, aunque si me preguntas si lo volvería a hacer con mi próxima hija, no tengo yo tan clara la respuesta!

Sorteo de una taza de Mama (Contra) Corriente


Para celebrar que su blog ha alcanzado 100 seguidores (hoy ya 114), Mama (Contra) Corriente sortea una Taza Dombo. Solo hay que comentar en el post que explica las reglas para poder entrar en el sorteo. El plazo acaba el jueves 24, así que daros prisa que la taza mola!
Por cierto, enhorabuena super bloguera!

jueves, 17 de junio de 2010

Anticlic


Siguiendo la recomendación de Manuela de Manuela´s Secret voy a hacer un post opuesto al anterior, aviso que para entenderlo hay que leer Clic.

Levantarme con un “hola mama” y la carita de mi hija mirándome muy de cerca. Anticlic.

Llegar al cuarto de mi hijo por la mañana y verle partiéndose de risa en la cuna intentando ponerse de pie y llamar mi atención. Anticlic.

Una carcajada de cualquiera de mis hijos. Anticlic.

Casarme el 15 de septiembre en La Coruña con un calor sevillano. Anticlic.

Irme de viaje de novios con mi marido con el que llevo 10 años de novia y reírme más que nunca en mi vida. Anticlic.

Dormir la siesta con el gordo tumbado encima. Anticlic.

Las conversaciones nocturnas con la enana. Anticlic. (La última a la vuelta de un fin de semana fuera:
Mamalis: “Que te pasa gorda?”
Enana: “Que estoy contenta.”
Mamalis: “Y eso?”
Enana: “Porque mama y papa han vuelto.
Pa comérsela!)

Acostar a los niños y ver una película con mi marido. Anticlic (claro que si la película es buena y me quedo dormida es un Clic como un pino!)

De excursión los cuatro. Anticlic.

Arreglar los armarios de casa y por fin poder comprarle la cama a mi hija. Anticlic.

Una buena foto. Anticlic.

Mis enanos se ponen a jugar a la pelota juntos y se parten de risa. Anticlic.

Asistir al estreno de Eclipse el 30 de Junio. Anticlic.

Los comentarios en mis post. Anticlic.

Victoria de Nadal en Francia. Anticlic.

Se acercan las vacaciones!. ANTICLIC.

Deja tu “anticlic”.

miércoles, 9 de junio de 2010

Clic

“La pantalla presentaba un duro dilema: "Enviar" o "Eliminar" (un e-mail). Así de simple. Si hacía clic en "Enviar", todo se acabaría. Si hacía clic en "Eliminar", volvería a donde había empezado. Si acabar con la vida de uno fuera tan fácil, habría miles de suicidios a diario. Te das un golpe en el dedo del pie camino del cuarto de baño. Clic. Al desayunar te manchas el puño de la camisa de mermelada. Clic. Empieza a llover en cuanto sales de casa, pero te has dejado el paraguas arriba. ¿Qué hacer? Sube a por él, vete sin él y empápate, o … Clic.”
Amor en Venecia, muerte en Benarés de Geoff Dyer

Mi hija, a la que le estamos quitando el pañal, se caga en la sillita del coche. Clic.

Mi hijo parece estar incubando otro virus del infierno. Clic.

Vienen a arreglar los armaros de casa y según se van me doy cuenta de que habría que haber quitado un zapatero más. Clic.

Pongo a lavar las sábanas de mi hijo y acto seguido pota todas las sábanas de recambio. Clic.

Me voy a una boda a Lisboa, emocionada porque nunca salgo del país, y me da un dolor cervical que jamás imaginé. Clic.

Me siento a escribir este post y a los dos minutos llanto desconsolado al otro lado de la puerta. Clic.

A mi hija le da gastroenteritis y al día siguiente me levanto potando como una loca. Clic.

La abuela de mi marido nos regala un dinerillo por nuestra boda, este confunde el sobre con basura y nunca volvemos a ver la pasta. Clic.

Llego con mi coche fresquito del taller y raspuzón con la columna del garaje. Clic.

Decido hacer humus con la batidora nueva, se me olvida poner la tapa y la mezcla estalla en fuegos artificiales dejando el techo marcado de por vida. Clic.

Mismo fin de semana, mi hija pulmonía, mi hijo broquitis, mucha fiebre, tos y mocos, ninguna hora de sueño y cuando parece que nada puede ir peor, a mi hija se le cae el espejo en el dedo gordo del pie y se le rompe. Clic.

Una noche más sin dormir. Clic.

Y los Clics que se me han olvidado!

Colabora con un Clic!

lunes, 7 de junio de 2010

¡Una cabezadita por favor!


Desde que nació mi segundo hijo lo de dormir es algo que no pasa frecuentemente en mi vida. Es más, es una actividad (o más bien inactividad) que llevo a cabo poco, mal y entrecortadamente. Así que después de casi 11 meses, mi persona empieza a notar las consecuencias de la poca práctica onírica.
La mayor con sus patadas a lo Messi, sus pesadillas de Elm Street, que un día me va a dar un ataque al corazón de los gritos que mete, sus toses, mocos abundantes y vómitos esporádicos tiene recursos suficientes para mantenerme entretenida casi todas las noches. Cuando no es ella es el hermano, que le toma el relevo con las toses y los mocos. A veces incluso me entretienen en conjunto que es mucho más divertido y a penas puedo pegar ojo entre actividad y actividad.
Sácale los mocos a uno, cámbiale el pañal a otro que se ha meao por fuera (hay que joderse con los pañales ultra secos y a prueba de bombas!), colócale un cojín debajo de la cabeza a uno para que deje de toser, corta cebolla y colócala en la mesilla para que la otra deje de toser, levántate a las 6 de la mañana porque hoy el enano ha decidido que desayuna viendo el amanecer, y así casi todos los días.
Pero claro está que cuando no son ellos soy yo, que si mi hija me pega un virus gastronterítico mortal y me paso toda la noche potando, siendo el único testigo de cómo se me escapa la vida en el baño, que si mi constante dolor de espalda no me permite conciliar el sueño y por último, mi blog, cuando por fin llega la noche tranquila que puedo dormir, me desvelo, me levanto y me introduzco en la blogosfera. Total que al final me acabo acostando a las tantas para volver al ataque a las siete de la mañana del día siguiente.
Antes de que nacieran mis hijos, yo era conocida en mi grupo de amigos como el oso, me apasionaba dormir, disfrutaba como una enana, me podía acostar a las diez de la noche, levantarme a las diez de la mañana, desayunar y volver a la cama hasta las dos del mediodía sin ningún problema. Y que sensación tan increíble la de levantarte con los ojos hinchados de haber dormido tanto. De pasarte todo el día cansada de haber dormido demasiado. Mmmmm se me hace la boca agua.
Y es que en los tiempos que corren yo por una cabezadita MA-TO!

miércoles, 2 de junio de 2010

Donde este un sabroso Browne …


Un año más las piscinas abiertas y la operación bikini parece no haber hecho mella en este mi cuerpo serrano.

¿Será que no he hecho nada?
¿Será que mi fuerza de voluntad es inexistente?
¿Será que no paro de zamparme las sobras de las comidas de mi hija además de mis comidas?
¿Será que la falta de sueño me da hambre?
¿Será que el gimnasio me da alergia?
¿Será que la fruta no me llena?
¿Será que el llanto de mis hijos me crea ansiedad?
¿Será que el escuchar la Gallina Turuleca 5000 veces en 7 meses me ha hecho darme a la comida y a la bebida?
¿Qué será será aquello que he hecho mal?

Esto requiere un plan de urgencia, a partir de hoy:
-Cremallera en la boca
-Gimnasio a diario
-Natación intensiva para la espalda
-Carreritas matutinas en días alternos (esto último se intentará aunque no prometo nada)

Los propósitos siempre están bien porque quiere decir que hay predisposición al cambio, pero ¿qué pasa cuando un Browne se cruza en mi camino? Pues que todos los objetivos se van al carajo porque como dije… donde esté un sabroso Browne que se quite todo lo demás!

jueves, 27 de mayo de 2010

Como los pedos


“Los niños son como los pedos, solo te gustan los tuyos”. Es lo que dijo mi marido cuando me quedé embarazada de mi primera hija y le preguntaron que cómo creía que lo iba a llevar. Está claro que la máxima se ha cumplido, se desvive con sus hijos y a los demás ni los mira.
Yo, sin embargo, siempre he sido muy niñera, cuando había un crío cerca, ahí que estaba yo la primera haciéndole monerías. Incluso trabajé como voluntaria en un par de guarderías. Total, que cuando mi marido usaba su máxima yo le decía, “pero que dices si los niños son una monada, a mi me encantan todos”.
Pues bien, quien me ha visto y quien me ve. Hoy en día mis hijos ocupan toda mi energía y paciencia en cuanto a tolerancia a la infancia se refiere, así que ni me hables de otros monstruitos porque no me hacen gracia. Si quedo con amigos que tienen hijos, mi objetivo es pasar la tarde hablando con seres humanos que pueden articular más de dos palabras seguidas sin inventarse cuatro entre medias. Y si los padres de dichos niños insisten en que su hijo haga un despliegue de gracietas para que me derrita y les diga lo mono que es, lo llevan crudo, porque ya lo he visto todo, lo veo todos los días y no necesito morir de sobredosis gracias!
Si me voy a cenar o a comer con mis amigas a un restaurante para hablar de nuestras cosas y se nos sienta al lado la familia feliz con un enano y este insiste en amargarnos la comida con sus constantes llantos, ya no pienso “pobrecito, pero si es una monada”, ahora pienso “joerrr que se calle ya el niño de los cojones que necesito descanso mental!”
Con esto no pretendo ser cruel, está claro que igual que yo voy a comer fuera con mis hijos y los demás pensarán eso de nosotros, tengo que aguantar a los demás, pero no-me-da-la-gana! Cuando salgo a descansar necesito eso mismo, descansar, paz mental y desconexión de niños, para llegar a casa y cogerlo todo con muchas ganas y energía renovada.
Ahora digo yo: “Los niños son como los pedos, solo te gustan los tuyos”.

miércoles, 26 de mayo de 2010

De que se trata que me opongo


Nunca pensé que un ser humano pudiera repetir las mismas cosas tantas veces sin rayarse, y es que últimamente me repito como el ajo. Desde que mi hija ha pasado a formar parte de la corriente del noismo me las veo y me las deseo para hacerle cualquier cosa. A veces me gustaría gritarme a mi misma “que te calles ya Carmeleeee, joer que coñazo de tia!” pero no me queda otra, es lo que tiene ser madre de una niña rebelde. No es que antes fuera un sedita, porque caray con el carácter que tiene el angelito, pero está pasando por una rachita que cuidadín si tienes prisa o estás de mala leche, porque es pa tirarla por la ventana, sin embargo, yo me paso el día repitiéndome y sobre todo, negociando.

Mamalis: Vamos enana que te visto, ven que te pongo el uniforme.
Enana: no
Mamalis: Ven que te cambio, que te has hecho caca.
Enana: no
Mamalis: Ven que te peino.
Enana: no
Mamalis: Vamos a desayunar.
Enana: no
Mamalis: Vamos a comer.
Enana: no.
Mamalis: Venga ahora a dormir la siesta.
Enana: no
Mamalis: Merendamos?
Enana: No

Y así todo el día. Por eso me gustaría volver al tema de las negociaciones. ¿Hasta que punto puede uno negociar sin ahogar al interlocutor o suicidarse? Por ejemplo:

Mamalis: Venga vamos a peinarte que así te puedes bajar al parque.
Enana: no
Mamalis: Que si hombre que ya están tus amiguitos en el jardín, corre que te están esperando.
Enana: Es que no voy peinada, mama tu peina a bello (su hermano, es que mi madre les llama a ella bombón y al otro bello, lo se, es algo que hay que frenar en seco, pero me parto cuando lo dice)
Mamalis: pero si bello ya está peinado, mírale que guapo está, y tu mira que pelos, corre que te peino que ya verás que guapa vas a estar!
Enana: En la moto
Mamalis: Vale te peino en la moooooooto.
Enana: (Recorriendo la casa entera con la moto) Mira bello, mira como voy con la moto!!! Jajajajajaja
Mamalis: Porfavoooooorrr enana, mira que te pongo las gomitas rositas que te gustan!
Enana: Siiiiiiiiiii! (Y por fin consigo peinarla)

Pues así con todo, y es que llega un momento en que una se quiere suicidar de tanto hablar para convencer al moco. Mi cabeza llega tan cansada a la cama que ya no puedo ni pensar a derechas.
Es lo que tiene ser madre de una rebelde sin causa, pero ¿y lo guapa que está con sus dos coletitas? Solo verla contonearse por el jardín toda orgullosa de sus gomitas rosas merece la pena el esfuerzo!

martes, 25 de mayo de 2010

Perezas de la vida en “ESTA CASA ES UNA RUINA”


La intendencia es algo que obviaría de mi vida si fuera multimillonaria, pero como no lo soy, por el momento me toca lidiar con ella y es que el tedio que me supone llevar a cabo las labores de mantenimiento de la casa es algo indescriptible. Lo que está claro es que nuestra casa ha ido en decadencia, como España, empezamos con mucha ilusión, lo pusimos todo precioso, pero según han ido llegando los churrumbeles la cosa parece caer en picado sin remedio.
Cosas por hacer:
- Poner las cortinas de nuestro cuarto. Las anteriores murieron el día que mi marido y yo tuvimos una cojo bronca, provocada por las hormonas locas de mi primer embarazo. El pobre desesperado e histérico, las arrancó y rompió el palo del que colgaban en dos con la rodilla. No, no es un maltratador, es un hombre que estaba sometido a la presión de la loca de su mujer embarazada, porque tengo que decir que mis embarazos no son nada fáciles de convivencia. Total que las famosas cortinas siguen sin reposición desde hace dos años y medio. Pereza llamar al pavo que nos pone el palo, así que aquí seguimos sin cortinas pero felices.

- Poner las puertas de las estanterías del salón. Hace algo menos de un añito nos compramos unas estanterías en el amado y barato Ikea con el fin de amortizar el espacio del salón. Compramos unas puertecitas para colocar en la parte de abajo para limitar el acceso a los infantes, y ahí siguen las puertas en sus cajas. Llevan un año apoyadas en la pared de una habitación sin que nadie se haya animado a ponerlas. Total que la parte de debajo de las estanterías están llenas de juguetes, algo que hubiéramos querido evitar. Otra pereza que no tiene pinta de llegar a ser superada.

- Pintar la casa. Desde que mi hija se erigió en pintora ha decidido deleitarnos a todos con sus obras de arte. Así, ha difundido sus pinturas (o garabatos multicolores) por todo nuestro hogar, incluidas las paredes. Total que deberíamos pintar, pero no lo vamos a hacer por varias razones: pereza buscar un pintor bueno bonito y barato que venga a hacerlo, pereza pagar una pasta para que los garabatos vuelvan a su lugar de origen, es cuestión de tiempo, pereciiiisima plastificar y quitar los muebles para que no se manchen. Además quien me dice a mi que las pinturas abstractas a nivel de la rodilla de mi hija no crearán tendencia y la casa se revalorice dentro de unos años? Así que ahí se quedan.

- Cambiar las luces del techo. Hace unos 4 meses se fundió la primera luz del techo. La llamo así porque no se si es halógeno o que cojones es. Es pequeña y va incrustada en el techo. Hace un par de días se fundió otra y esto irá a más inevitablemente. ¿Qué hacer? Pues llamar a un electricista que nos las cambie ni de coña, tenemos que poder hacerlo nosotros mismos, todo el mundo lo hace no? Donde compro los recambios si no se lo que es? Que pereza me da este asunto, lo peor es que como no hagamos algo pronto, dentro de poco me veo contribuyendo muy activamente a salvar el planeta porque en casa la luz que va a alumbrar es la de las velitas. Que guay!

- Arreglar los armarios. En esto me encuentro ahora y estoy tardando más de lo que pensaba, lo cual no me sorprende pues las cosas de intendencia son engañosas, siempre dan por culo más de lo que uno espera. Lo trato de contar brevemente porque es un lío:
Mi hija sigue durmiendo en la cama conyugal porque todavía no tiene cama. Para poder meter su nueva cama (que todavía hay que comprar) en el cuarto de su hermano (que llegó después, pero ya es su cuarto porque es el único que ha dormido en él) hay que sacar un armario supletorio que nos regalaron para meter la ropa de los niños. Pero para sacar el dichoso armario, hay que hacer a su vez una reforma de los armarios del propio cuarto para que podamos meter la ropa de los niños y hacer explotar el armario supletorio. (Me explico? Lo se es un lío, si hay dudas las contesto en los comentarios)
Total, que me he puesto a buscar carpinteros que me hagan la chapucilla. Hace 4 meses comencé mi cruzada en el mundo de la carpintería, primero vino uno. Presupuesto: 600 Euros, ¿Estamos locos o qué? Que son cuatro cosas ladrones.
Luego vino otro. Presupuesto: 260 Euros. Vale aceptamos barcoooooo. Le digo que sí, me dice que para mediados de mayo están los encargos y viene a ponerlo todo. Total, que estamos a finales y aquí nadie ha aparecido, le he llamado cuarenta veces, le he mandado mensajes por el móvil, más bien ultimátums, y nada, no hay respuesta. ¿Qué le habrá pasado? Espero que se haya quedado mudo o sordo o manco o algo que le haya impedido aparecer porque NO HAY DERECHO!
Esta semana han venido dos más y están por mandarme el presupuesto. “Por favor Jesusito que el elegido sea uno de ellos, que ya no puedo más de dormir con mi hija, que las cervicales se me van a incrustar en el cerebro!”

Y así vivimos, siempre posponiendo el lado oscuro de la existencia hasta que nos explota en la cara y no hay más remedio que ponerle solución, lo dicho perezas de la vida.

¿El tijeretazo afectará también a los bebes?


Mi hijo pequeño tiene la bonita costumbre de cagarse justo después de haberle cambiado el pañal. Supongo que al marqués le gusta defecar en terreno limpio y nuevito. Como se nota que no está al tanto de la crisis ni de lo que cuestan las cosas.
Así que me pregunto si el Zapata tiene planes de imponer recortes a los bebes también. La medida se basaría en un límite de pañales diarios para prevenir la bancarrota familiar. Al niño se le explicará que si controla esfínteres prematuramente, el dinero ahorrado en pañales se meterá en una cuenta bancaria que le servirá como pensión cuando se retire.
¿Cómo lo veis? Puestos a recortar….

lunes, 24 de mayo de 2010

Relato de una boda coñazo

Unos amigos deciden casarse en Lisboa, bien, esto nos permite pasar un fin de semana de juerga y locura fuera de nuestra ciudad, bien, los niños se quedan en Madrid con su abuela, bien, desconexión por dos días, bien. El problema es que si decides casarte lejos de tu país organízalo bien coño!!!
El viernes pasado ponemos rumbo a Lisboa mi maridito y yo y diez amigos más para asistir a la tan anhelada boda. Cenamos todos juntos, salimos a tomarnos unas copichuelas, risillas, pedete y a dormir.
El sábado por la mañana da tiempo a poco, pues un autobús con rumbo a la Iglesia nos espera a las 14:30 en la puerta del hotel. Con prisa y sin pausa nos arreglamos, secador en mano, colorete por aquí “maquillate, maquillate”, rimel por allá y como unos clavillos nos plantamos los diez en el autobús. El comienzo de una larga espera en este vehículo a 1000 grados y poco (por no decir nulo) aire acondicionado. Ahí estábamos todos, con nuestras mejores galas, sudando como cerdos esperando a que EL MEJOR AMIGO DEL NOVIO se dignara a aparecer. Una hora tardó el cabrón en presentarse. Ya llegábamos tarde, pero al chulapo parecía no importarle demasiado.
A las 15:30 comenzamos el trayecto, ya estábamos todos un poco hasta los huevos de la espera así que los ánimos estaban puestos en la primera cañita fresquita de la tarde, pero esta se haría esperar. Otra hora entera de trayecto hasta la Iglesia hace que los nervios se crispen un poco pues vestirse de gala (que no es lo más cómodo del mundo) para pasarse dos horas a 1000 grados no es lo que más apetece, sobre todo cuando estás de vacaciones.
Por fin llegamos a la capillita, preciosa por cierto, a las 16:30, supuestamente tarde ya que en la invitación ponía que la ceremonia empezaba a las 16:00, pero a nadie pareció importarle, El novio seguía en la entrada, los invitados que ya estaban allí parloteaban cual gallinas en la puerta y el cura se echaba unas risas con la Virgen. Total que nos hacen entrar en la Iglesia “que ya va a empezar la ceremonia, sentaos todos” y ahí que nos fuimos cual ovejas pegajosas obedientes a ocupar nuestros asientos.
A las 17:00 aparece la cachonda de la novia, media hora más de espera. Por lo menos en la Capilla hacía fresco pero ya llevábamos dos horas y media vestidos y todavía no había pasado nada. Teníamos hambre, calor, sed y ganas de juerga pero todavía quedaba una ardua misa por delante en portugués cerrado, de la cual no entendí un carajo.
A las 18:00 finaliza la ceremonia, y nosotros salimos como pedos al bar de enfrente de la capilla a calzarnos una cerveza para refrescar un poco el gaznate. Los novios tardan media hora en salir de la Iglesia y otros quince minutos en saludar a la peña. Nuestro autobús vuelve a entrar en escena, hay que cogerlo para trasladarnos al banquete “Dios que infierno!”. Esta vez se encuentra a 3000 grados y todos rompemos a sudar al instante.
A las 19:15 todavía en el jodio autobús, EL MEJOR AMIGO DEL NOVIO (de los cojones) encargado de hacernos llegar sanos y salvos a nuestro destino, se da cuenta de que nos hemos equivocado, a la salida de la capilla habría que haber torcido a la izquierda y no a la derecha. Ahora hay que deshacer lo recorrido más el camino real al banquete, “chupaos esa pringaos!”. Menos mal que el menda era del país!
A las 20:15 llegamos al banquete tan hambrientos y sedientos que nos abalanzamos si educación sobre cualquier camarero que por allí pasara con víveres. Vino, cerveza, caipiriña, croquetas, queso, jamón, lo que fuera, todo iba pa dentro. Cuando por fin saciamos nuestras necesidades más inmediatas comenzamos a sociabilizar un poco. Unas risilla por aquí, otras por allá, y enseguida nos llaman para ocupar nuestros asientos en las mesas.
A las 21:30 nos sirven el primer plato, crema de zanahorias. Media hora después llega el segundo, pescado, claro que tenía hambre pues había digerido la crema hacía ya un rato. Transcurridos otros treinta minutos llega el tercer plato, carne, “ozuuu que fatiguita!”. En este momento me empieza a entrar un dolor de cabeza, cervicales y espalda incontrolable. Me empiezo a encontrar como el culo. Media hora después llega el primer postre, sorbete de fresas con helado de limón. Luego cortan la tarta delante de todo el mundo, se toman su tiempillo para probarla, beso va, beso viene y todos estamos a punto de cortarnos las venas, el vino más que subir ha bajado. Otra media hora y sirven la tarta.
Entre pitos y flautas o mejor entre pescados, carnes y dulces varios se nos hacen las 00:30. Yo ya no puedo más, tengo un dolor de cervicales horrible así que encontramos un cuartito con una cama y me acuesto a dormir, total no podía abandonar el lugar hasta las 4 de la mañana que llegaba el autobús así que mejor dormir la mona.
Fue acostarme y empezar lo bueno, el DJ se arrancó con pachanguilla y en seguida la peña se animó, todos se emborracharon y bailaron como locos hasta el final de la fiesta. Yo me perdí lo único bueno del eterno, soporífero y caluroso día. “que bien, estoy encantada, si lo se me quedo en Madrid, es más creo que voy a pasarle a los novios la factura del vuelo, del hotel y del hospital al que voy a tener que acudir cuando llegue a casa”.
Mi dolor empeora al día siguiente, a pesar de ello tengo que coger el avión y volar hasta mi ciudad, “hogar dulce hogar!”. Llego a casa sin poder moverme, tenía incluso fiebre así que salgo corriendo a La Paz por miedo a una meningitis (hipocondríaca, lo se, pero rigidez de cuello con fiebre mal asunto). Hasta las 22:00 me tiene esperando para decirme que lo que tengo es un chungo por estrés y sobreesfuerzo físico por hijos pequeños.
Hoy ya estoy mucho mejor, el dopaje es bueno en mis circunstancias, pero no puedo evitar pensar en el asco de fin de semana que he tenido. Catorce horas de soporífera boda y ni un minuto de diversión, el sueño de cualquier madre con pocas posibilidades de viajar, genial!

viernes, 21 de mayo de 2010

¿Del Atleti o del Madrid?


Mi marido: Un forofo empedernido del Real Madrid desde que tiene uso de razón o incluso antes. Apuesto a que cuando su madre expulsó la placenta durante el parto esta tenía la forma del escudo del Madrid.
Yo: Odio el fútbol, me aburre soberanamente, no puedo concentrarme ni dos minutos seguidos sin encontrarme divagando en las entretelas de mis ensoñaciones diurnas. Mi marido y su familia han intentado aficionarme varias veces a lo largo de estos 10 años de noviazgo, pero sus esfuerzos han sido inútiles, cada día me aburre más.
Mis hijos: Futuros forofitos del Real Madrid, o eso pretende mi amadísimo. Pronto tendrán el carnet de socio y ya nada les separará nunca de su destino, el madridismo! Es más, mi hijo con 10 meses, es un firme candidato a formar parte de la cantera del Madrid.
Mi amiga M.: Fiel seguidora del Atlético de Madrid desde que la conozco, más o menos desde los 4 años. Al igual que mi marido, trata de inculcarles a sus hijos su pasión por los rojiblancos, objetivo que sin duda está logrando para desgracia de mi queridísimo.
La tarde previa a la final de la Copa del Rey quedé a tomar un piscolabis con mi amiga M. y sus dos hijos que tienen la misma edad que los míos. Mi amiga estaba nervosa ante el esperado partido y de vez en cuando gritaba “Atleeeeeetiiii, Atleeeetiiii, Atletico de Madriiiiiddd!” Y su hija, que está bien adiestrada, hacía lo propio. Mi hija, que para mi sorpresa, todavía no ha oído hablar mucho del Madrid, en seguida se unió a los herejes cánticos. Vitoreaba cual posesa, como si hubiera descubierto su pasión oculta. Yo trataba de explicarle que ella era del Madrid, pero no atendía a razón, así que como no es un tema que me preocupe, lo dejé pasar.
Una vez en casa, cuando su padre le pregunta por su tarde con M. y su hija M. ella comienza con los vítores de nuevo. “Atleeeti, Atleeeetiiii!” gritaba la bendita criatura. Al padre le cambia la cara, ahora su mirada denota cierta ansiedad. Vamos que se queda flipado. Me mira a mi con gesto acusador, pero yo me desentiendo rápidamente alegando que no puedo controlar lo que otros gritan. Rápidamente el papá comienza el adiestramiento “ni hija tu eres del Madrid, y se canta así, Ala Madriiiidd, ala Madriiiidd!” y la niña contesta “Atleeeeeti, Atleeeetiiiii!”.
No pude reprimir las carcajadas, después de todo es una niña de dos años, no se entera de nada, pero sería una buena combinación: un papa Madridista y su hija colchonera, todo un espectáculo ante un derby.
Desde ese día mi hija se levanta por las mañana gritando “Atleeeeeeetiii, Atleeeetiiii!”

viernes, 14 de mayo de 2010

De mayor quiero ser como Rafa!


Hoy he tenido el privilegio de asistir a un partido de tenis en el que jugaba Rafa Nadal. Que tío, no tengo palabras para describir la emoción de verle en vivo y en directo.
Mi maridito y yo, nos hemos plantado en la Caja Mágica sobre las 14:30 horas para llegar puntualísimos a la cita en la pista. Hemos ocupado nuestros asientos, y ahí que nos hemos sacado nuestro picnic. Dos bocatas de tortilla de patata con queso, unas patillas para acompañar y unos bollos de chocolate de postre, a la mierda la dieta, la ocasión lo merece no? Y así, cual domingueros en un merendero de carretera nos hemos preparado para ver el partidazo.
Nadal pide cuatro pelotas, se queda con dos, se coloca el pelo, se saca el calzón del culo, bota la pelota varias veces y comienza el partido. Clara superioridad del manacorí, que en apenas una hora y 17 minutos vence (6-1) (6-3). Palizón! Ha machacado a Monfils y mañana jugará contra Almagro para buscar una plaza en la final del Masters 1000 de Madrid.
Desde que este chico comenzó sus andaduras como tenista siempre he admirado su tesón, espíritu deportivo y de superación. Creo que de mayor quiero ser como él. Le deseo toda la suerte del mundo, se la merece, después de todo lo que ha pasado este último año.
Vamos Nadal!

jueves, 13 de mayo de 2010

Niño bitongo


Mi madre de origen cubano, aunque exiliada desde hace ya varias décadas, sigue utilizando algunas expresiones de su lugar de origen. Una de ellas es “niño bitongo”. He estado haciendo algunas investigaciones y he descubierto que nuestra expresión para ello es “niño zangolotino” que significa “muchacho que se comporta como un niño o al que se le trata como un niño”, o como dice mi madre, “un niño bobo que debería ir andando ya”.
El caso es que me parece una expresión perfecta para denominar a los niños (bueno, no tan niños, rondando ya los 4 , 5 , o incluso 6 años, algunos más!) que todavía se les permite ir en la sillita de paseo como si fueran paralíticos. Hoy he visito un caso y de ahí mi post de hoy.
Cual ha sido mi gran sorpresa cuando llegando a recoger a mi hija al colegio, veo salir a una madre empujando una sillita en la que iba el bebe más grande que he visto en mi vida. Joder pero si era casi más alto que yo! Las piernas le sobresalían tres kilómetros en horizontal y los brazos los llevaba colocados alrededor del cuerpo formando un puzzle amorfo y apuesto a que si los hubiera soltado tocaban el suelo fijo!
La madre iba tan contenta pensando (supongo) “pobrecito mi retoñín, que vaya sentadito, debe de estar cansadito de la dura mañana en el colegio”. ¿Queeeeeeee? Pero si tu retoñín debe de rondar las 10 primaveras! Que vergüenza. Tranquila mujer que si es por amortizar el carro ya te lo compro yo de segunda mano y santas pascuas. Sepa usted que si su objetivo es llevarle en la sillita a su boda y que de ahí retome su mujer lo lleva crudo, sobre todo su hijo.
Me da fatiga solo pensar en qué clase de monstruitos estamos educando. Que un niño de siete u ocho años vaya en la sillita de paseo es ridículo. Los niños tienen que aprender a ser independientes y espabilaos , por favor dejémosles que lo sean!
(Lo dice la que sigue durmiendo con su hija de dos años en la cama, pero eso es otra historia, no se como enmendarla, se aceptan consejos)
No a los niños bitongos!

martes, 11 de mayo de 2010

Un lugar gris y triste llamado Inem


Hoy he ido a la oficina del Inem más próxima a mi casa para solicitar el cobro de prestaciones por desempleo, o dicho simple y llanamente, el paro. Esta es la primera vez que hago este trámite, así que todo ha sido nuevo para mi. He llegado, he cogido mi número y me he sentado a esperar. Dos horas de espera por delante, que divertido! Menos mal que iba bien preparada, mi mini Ipod con la música de “Mi vida con Banda Sonora” y “Amanecer” el último libro de la Saga Crepúsculo (sí, me lo he vuelto ha empezar, lo se, soy una Friki, y qué? Me encanta, es el máximo grado de evasión, y esta semana lo necesito).
La oficina del Inem es como uno espera que sea, gris, atestada de gente y con funcionarios aburridos. Que pena de sitio! Hay de todo, mujeres con hijos pequeños con cara de “y ahora qué?” Aunque felices de poder pasar más tiempo con sus pequeños. Jovenzuelos desencantados, lo de “me voy a comer el mundo” ha quedado en papel mojado. Inmigrantes por un tubo con cara de “para esta mierda probablemente hubiera estado mejor en mi país, pobre pero feliz”. Incluso hoy me he encontrado con el típico que habla para amenizar el tiempo de espera de toda la sala cagándose en el país. Se ha pasado las dos horas poniendo a España a parir, que si “viva la república coño!”, que si “siempre pagamos el pato los mismos, los obreros”, que si “la culpa la tienen los tres estamentos de siempre, el gobierno, la religión y el sistema judicial, que se pasan las leyes por el forro”, que si “hay que joderse por aquí o hay que joderse por allá”. Hay que reconocer que en lo de pagar el pato tiene razón, porque en cuanto aquí anuncian recortes, ya se sabe que lo que se va a recortar en este país es el bolsillo del contribuyente y no del dirigente.
Total que ante este percal he pasado mi mañana. Sin embargo, considero que he salido victoriosa del asunto por dos razones, primero: llevaba todos los papeles, no me han hecho volver, que ya sabemos que cuando uno tramita burocracias siempre le falta algo después de chuparse la cojo-cola. Y en segundo lugar: me van a dar paro durante un año entero! Yujuuuuu! No es que piense que ser un parásito más vaya a mejorar en algo la situación de este nuestro decadente país, pero ahora tengo la oportunidad de intentar montarme mi propio negocio y la voy a aprovechar. Mujer madre y empresaria, mmmm suena bien, sobre todo si considero que no pienso invertir ni un duro. Me doy un año, a ver si lo consigo. Ya contaré en otro post de que se trata… desearme suerte!

viernes, 7 de mayo de 2010

Nuestro particular combate de Boxeo


Ayer leí un post que se titula “Como cambia la relación de pareja”, que trata sobre cómo afecta tener hijos a la pareja. Me he sorprendido a mi misma haciendo un ejercicio de memoria a cortísimo plazo y he decidido escribir un post-flash-back, que espero que se quede en eso, un ejercicio de memoria.
Cuando nació nuestro segundo hijo, de esto hace ya 9 meses, comenzaron entre mi marido y yo, nuestros particulares combates de Boxeo nocturnos. Nunca nos había ocurrido antes, ya que como solíamos usar la noche para dormir, no había existido la posibilidad de enfrentamientos a altas horas de la madrugada. Sin embargo, cuando el bendito llegó y decidió que aquí no iba a dormir ni el tato, nuestra relación nocturna se resintió. Esto sumado a que mi hija tampoco es que destaque por sus dotes sueñiles y la cantidad de catarros, bronquitis, pulmonías y mierdas que se han pillado a lo largo del invierno, no ha ayudado mucho.
Así que las noches empezaron a constar de varios “asaltos”, separados cada uno por un miserable tiempecillo de sueño. La noche comenzaba bien, cada uno dormido en su cama o cuna. Pero pronto la cosa cambiaba. Primero se despertaba la niña, así que había que traerla a nuestra cama. Esta, a su vez, despertaba al niño y entonces se montaba la marimorena. Mi marido y yo nos reprochábamos de todo, “tu tienes la culpa, la niña es una mimada, teníamos que haberle enseñado a dormir sola antes de que naciera el niño” me decía él. Y yo le contestaba, “haberla enseñado tu, no te jode?”
Luego empezaban los cambios de camas y de cunas, me recordaba mucho al juego de las sillas de cuando era pequeña, ese en el que ponían una canción y cuando se paraba cada uno tenía que encontrar una silla donde sentarse. En nuestro caso las sillas eran las camas o cunas y las canciones eran nuestros gritos o bufidos. Como la enana sólo se sabía dormir conmigo (esto último sigue pasando), mi marido cogía al enano y se iba con la música al cuarto de al lado. Mientras yo trataba de dormir a mi hija, oía a mi amadísimo jurar en arameo mientras el niño no paraba de berrear en la otra habitación. Por fin la cosa se calmaba y nos quedábamos todos dormidos.
Una hora o menos después solía comenzar el segundo salto. Esta vez el enano se despertaba histérico porque tenía hambre. Escuchaba como mi marido iba cagándose en todo a la cocina a prepararle el biberón. Se lo daba y al rato le escuchaba dar saltos en el suelo. Me levantaba toda agobiada, y le veía saltando endemoniado gritando “no puede ser! No puede ser! Ahora se ha cagado y se le ha salido todo por fuera, que pesadilla!” Entonces yo me rebotaba y le decía “joder macho, ayer ya me ocupé yo, es que cada vez que te toca me tengo que despertar porque te pones histérico, no puede ser!” Y él me bufía, “de que cojones vas? Pero si ayer estabas poseída! Si te vi como te ponías histérica cuando el niño no paraba de berrear!” Total que nos pasábamos así unos minutillos y al final me quedaba yo con el niño en esa habitación y mi marido se iba con la niña al otro cuarto.
Tercer asalto, otro ratillo después viene mi marido endemoniado con la niña en brazos, “Joder se ha vuelto a despertar y no para de llamarte, si es que te lo dije! Esto no puede seguir así, no dormimos nada!” Así que la niña se quedaba conmigo en la habitación y él se llevaba al enano a nuestro cuarto.
Y así toda la noche, yendo y viniendo de aquí para allá. Vamos que mi casa parecía el metro en hora punta con todo el ajetreo. Lo bueno de todo esto es que aprendimos a aislar los enfrentamientos nocturnos. Por la mañana actuábamos como si nada hubiera ocurrido, aquí paz y después gloria. Éramos conscientes de que las broncas eran producto de una enajenación mental inmensa provocada fundamentalmente por la falta constante de sueño. Nos enfrentábamos a los días como zombies, y por la noche llegábamos derrotados conscientes de que nos esperaba otra pesadilla nocturna.
Afortunadamente hemos dejado atrás esa época ominosa, ahora dormimos mal, pero dormimos. La niña duerme con nosotros en la cama y el niño en la cuna de la enana. Nos hartamos de recibir patadas, pero se sobrelleva. Por cierto, esto me recuerda que tengo que ir a Ikea a comprarle la cama a mi hija, se avecina otra mala racha, que pereza!

jueves, 6 de mayo de 2010

Mi vida con banda sonora


Siempre he pensado que si lo que hacemos en la vida fuera acompañado de una banda sonora, todo en general sería mucho más bonito y emotivo. He desempolvado mi mini Ipod y lo he actualizado con música. Ahora mis mañanas son mucho más emocionantes, vivo en una película constante en la que la prota soy yo y mis circunstancias. Me lo estoy pasando como una enana! ¿Qué tiene de malo evadirse de vez en cuando?
Me subo en el coche por la mañana para llevar a mi hija al cole y pongo Blue Ridge Mountains de Fleet Foxes, las dos nos ponemos a bailar. Es la canción perfecta para empezar el día con optimismo. Imagino que nos marchamos de viaje a algún lugar exótico, ella y yo, de aventuras por el mundo, es genial. La dejo en el cole y me subo en el coche de nuevo, esta vez me dirijo al gimnasio, así que pongo Full Moon de The Black Ghosts, es la continuación de mi viaje, ahora soy una mujer libre, independiente y un poco mística (ya que me dirijo a Yoga), soy una tía súper interesante!
En mi amado Yoga ya se ocupa la profe de poner la banda sonora, música siempre de relax y muy mística ella, me imagino en McLeod Ganj en la India, practicando meditación y yoga en medio de las montañas, ahora soy muy espiritual. Salgo como nueva, mi circulación funciona a las mil maravillas y ya me siento preparada para afrontar el día.
Vuelvo a mi casa, me ducho y recojo a mi hijo, que hoy me acompañará a la compra. La compra, esa repugnante obligación semanal que a mi parecer no tiene ningún atractivo. Según entro, me enchufo Supermassive Black Hole de Muse y ahora soy una súper “sexy mama” que entra a cámara lenta en el supermercado con su adorable bebe. Todo el mundo se da la vuelta para mirarnos! Recorro los pasillos disfrutando de la música y de las sonrisas de mi peque.
Ahora suena Eyes on Fire de Blue Foundation, todo se vuelve más lento, salimos del supermercado e imagino que un súper tío bueno se ha fijado en nosotros y se ha enamorado locamente de mi. Nos sigue al aparcamiento y se ofrece a ayudarme a subir las bolsas al coche (todo en mi imaginación claro, que flipada!!).
De camino a casa me pongo I Can´t Love de Juan Zelada, una espectacular canción que me pone los pelos de punta. Ahora soy una romántica empedernida, creo que voy a preparar una cenita para mi marido y para mi esta noche (luego nunca lo hago… acabo agotada, pero la intención cuenta no?)
Esta es una pequeña muestra de mis pajas mentales con banda sonora, recomiendo enérgicamente probarlo!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Un escape inconveniente


Esta mañana me encontraba yo muy concentrada en los abdominales pilateros que me hacen sudar tinta, cuando de repente oigo detrás mío un redoble sospechoso. No me he atrevido a mirar, pero juraría que la de atrás se ha tirado un cuescazo de los que hacen temblar la colchoneta.
Instantes después, mientras elevábamos las caderas al aire, ha vuelto a ocurrir, la sujeta en cuestión ha tenido otro escape inconveniente. Esta vez mucho más definido y claro que el anterior. Vamos, que se ha tirado un cacho pedo que nos hemos quedado todos rubios. Que vergüenza, yo no me he atrevido a mirar, pero supongo que la pobre lo habrá pasado fatal.
Nunca he tenido un percance igual, pero me imagino que debe ser bastante bochornoso, sobre todo cuando el escape es ruidoso de narices!

martes, 4 de mayo de 2010

¿Educamos o mal educamos?


Esta mañana he leído un post que me ha parecido bastante interesante, se titula ¿Qué mierda de sociedad estamos creando? y trata, entre otras cosas, a cerca de la mala educación que algunos padres le dan a sus hijos y la poca autoridad que se le confiere hoy en día a los profesores.
Personalmente opino que los niños de hoy en día son casi todos unos vándalos y no se muy bien porqué puede ser, pero desde luego que, el respeto que nosotros teníamos por nuestros mayores ya no es el mismo.
Yo soy nueva en esto de la educación, la verdad es que se me hace raro verme al otro lado de la moneda. Ahora soy yo la que va a hablar con los profes, la que regaña cuando se hace algo mal y la que repite las cosas hasta parecer un disco rayado. Se me hace bastante raro. He de reconocer que incluso muchas veces me veo un poco perdida, no se muy bien cómo hacerlo. Sin embargo, lo que tengo muy claro es que quiero que mis hijos sean respetuosos y tolerantes con los demás.
No quiero entrar en el tema de cómo educar, porque para empezar estoy un poco verde, pero sí quiero contar una anécdota de la cual me siento muy orgullosa, tanto por mi parte como por la de mi pareja. Los dos estamos de acuerdo en que preferimos dedicarle tiempo y cariño a los niños antes que colmarles de juguetes que al final no van a valorar en absoluto.
Desde que mi hija ha empezado a sociabilizar, solemos bajar mucho al jardín de nuestra casa. Ya tiene muchos amiguitos (aunque todavía va cada uno un poco a su bola, pero bueno cada vez se relacionan más). Pero fue en otoño cuando bajamos por primera vez y nos dimos cuenta de que estaban de moda las motos pequeñitas. Todos los enanos andaban corriendo con ellas por el jardín.
Al principio nos dio igual porque nuestra hija pasaba un poco, además, como es una cagada, no se atrevía a subirse. Pero conforme pasaba el tiempo ella se fue fijando más en las motos, cuando veía que algún niño dejaba la suya por ahí tirada, iba ella y la cogía para probar. Llegó a tal punto que cuando hacían carreras, ella era la única que iba corriendo. La verdad es que a mi me daba mucha lástima, pero por otro lado la veía feliz, le daba igual, ella participaba como podía. Tuve algún momento de debilidad, pero ahí estaba mi marido para recordarme que nosotros no queremos que nuestros hijos sean unos consentidos. Me decía “¿que pasa, que cuando todos los niños tengan consolas tu le vas a comprar una a tus hijos?”. Eso me llegaba al corazón, porque si algo me repugna en esta vida, son los niños que se pasan la vida con los videojuegos esos en lugar de estar en la calle inventando cosas para divertirse. Así que nos hemos mantenido firmes durante todo el invierno.
Sin embargo, el otro día me fui a Carreflur con mi madre y vimos unas motos de Mickey bastante baratas. Mi madre, como buena abuela, ha sufrido mucho viendo a la niña sin moto, y aunque ha intentado convencerme en numerosas ocasiones para comprarle una, yo me he negado en rotundo. Total que, el otro día, al final me convenció y nos la llevamos.
Cuando la niña la vio, no cabía en sí de la alegría, no paraba de decirle a todo el mundo, “es mi moto, es mi moto”, incluso a los dos días cuando la llevé al cole le dijo a la profesora “mama ha compado una moto”. Estaba tan emocionada. Cuando bajamos al jardín todo el mundo le decía “pero mírala si ya tiene una moto, que suerte!” y ahí que iba ella toda orgullosa.
Ya hace una semana de esto y todavía sigue emocionada, no se baja de la moto. Ha practicado mucho e incluso ha ganado alguna carrera.
Conclusión: al final hemos sucumbido sí, pero ella valora lo que tiene y está agradecida. Estas son dos cualidades que quiero inculcarle a mis hijos y creo que esta vez lo hemos hecho bien. Supongo que nos equivocaremos muchas otras pero cuando una tiene claro lo esencial, lo demás viene solo o eso espero!