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miércoles, 26 de mayo de 2010

De que se trata que me opongo


Nunca pensé que un ser humano pudiera repetir las mismas cosas tantas veces sin rayarse, y es que últimamente me repito como el ajo. Desde que mi hija ha pasado a formar parte de la corriente del noismo me las veo y me las deseo para hacerle cualquier cosa. A veces me gustaría gritarme a mi misma “que te calles ya Carmeleeee, joer que coñazo de tia!” pero no me queda otra, es lo que tiene ser madre de una niña rebelde. No es que antes fuera un sedita, porque caray con el carácter que tiene el angelito, pero está pasando por una rachita que cuidadín si tienes prisa o estás de mala leche, porque es pa tirarla por la ventana, sin embargo, yo me paso el día repitiéndome y sobre todo, negociando.

Mamalis: Vamos enana que te visto, ven que te pongo el uniforme.
Enana: no
Mamalis: Ven que te cambio, que te has hecho caca.
Enana: no
Mamalis: Ven que te peino.
Enana: no
Mamalis: Vamos a desayunar.
Enana: no
Mamalis: Vamos a comer.
Enana: no.
Mamalis: Venga ahora a dormir la siesta.
Enana: no
Mamalis: Merendamos?
Enana: No

Y así todo el día. Por eso me gustaría volver al tema de las negociaciones. ¿Hasta que punto puede uno negociar sin ahogar al interlocutor o suicidarse? Por ejemplo:

Mamalis: Venga vamos a peinarte que así te puedes bajar al parque.
Enana: no
Mamalis: Que si hombre que ya están tus amiguitos en el jardín, corre que te están esperando.
Enana: Es que no voy peinada, mama tu peina a bello (su hermano, es que mi madre les llama a ella bombón y al otro bello, lo se, es algo que hay que frenar en seco, pero me parto cuando lo dice)
Mamalis: pero si bello ya está peinado, mírale que guapo está, y tu mira que pelos, corre que te peino que ya verás que guapa vas a estar!
Enana: En la moto
Mamalis: Vale te peino en la moooooooto.
Enana: (Recorriendo la casa entera con la moto) Mira bello, mira como voy con la moto!!! Jajajajajaja
Mamalis: Porfavoooooorrr enana, mira que te pongo las gomitas rositas que te gustan!
Enana: Siiiiiiiiiii! (Y por fin consigo peinarla)

Pues así con todo, y es que llega un momento en que una se quiere suicidar de tanto hablar para convencer al moco. Mi cabeza llega tan cansada a la cama que ya no puedo ni pensar a derechas.
Es lo que tiene ser madre de una rebelde sin causa, pero ¿y lo guapa que está con sus dos coletitas? Solo verla contonearse por el jardín toda orgullosa de sus gomitas rosas merece la pena el esfuerzo!