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viernes, 18 de junio de 2010

¡Ay madre que disgusto!


Al día siguiente de nacer mi hija mayor llega la enfermera a la habitación y dice:

Enfermera:
“Holaaaaa. ¿Oye quereis que le haga a la niña los agujeros para los pendientes?”
Mamalis: “Siiiii! Que bien que los hacéis, venia preparada con los pendientes, mejor ahora que de mayor ¿no?
Papa: “ No se yo que decirte eh, con lo mona que está ahora, a ver si la vamos a cagar.”
Mamalis: “Que no hombre no, que es mejor hacérselos ya para que luego no sufra.”
Enfermera: “Bueno pues vosotros diréis. ¿Me la llevo?
Mamalis: “Si, si, si, que va a ser mucho mejor, si yo ya venía con la idea.
Papa: “Bueno pues adelante, ella manda.” (Aunque bastante reticente)

Durante la ausencia de la niña se oyen llantos, y yo empiezo a ponerme nerviosa. Entre el subidón de hormonas, la sensiblería que rozaba la locura y mi instinto maternal de protección, se apoderan de mi unos sentimientos inaguantables de arrepentimiento a la par que de culpabilidad. Sin embargo, consigo mantener la compostura hasta que la niña de mis ojos entra de nuevo en la habitación con su nuevo estilismo:

Mamalis: (Rompo a llorar como una descosida) "Nooooooooo, pero que le han hecho a mi niña, si se parece a Beckham! Esos son los pendientes que traía yo? Pero en qué estaba pensando, que horror! Si son más grandes que su cabeza entera. Con lo guapa que era! Porqueeeeee, no ha pasado ni un día y ya la he sometido a un dolor horrible para que encima salga en sus fotos de recién nacida con aires a un futbolista inglés. Soy una mala madre! Esto se me va a dar fatal!"
Papa:”(Flipando con la loca de su mujer, con cara de, “espero que el parto no la haya vuelto una desquiciada”) "Pero mujer no pasa nada, no te pongas así, se los cambiamos y ya está. Lo que necesita son unos pendientes más pequeños y menos brillantes. Mañana se los cambiamos no te preocupes."
Mamalis: (Al borde del colapso mental) “¿Pero tu la estás viendo? Era una niña preciosa y ahora mírala, voy a llamar a mi madre para que me traiga los otros pendientes que eran más pequeños.”
Enfermera: “Lo siento pero hoy no se le pueden cambiar, tendrá que ser mañana, es por si se infecta, pero no te preocupes que mañana por la mañana se los cambiamos.”
Mamalis: (Enajenada mental) “¿Como? Que tengo que esperar hasta mañana, no, no, no, por favor cámbielos hoy que no voy a poder dormir, que tengo una congoja que pa que.”
Enfermera: “Anda mujer intenta descansar, me llevo a la niña al nido y mañana ya será otro día.”

Total que se llevaron a “little Beckham” al nido y ahí me quedé yo, llorando desconsolada con mi pobre marido, que todavía no se como me aguanta. Ni que decir tiene que no dormí en toda la noche pensando en lo que había hecho sufrir a mi niña y lo mala madre que iba a ser.
Menudo disgusto me llevé, aunque al final todo salió muy bien, le cambiaron los pendientes al día siguiente y todo quedó en un ataque hormonal agudo. Ahora lo pienso y me río, sobre todo de mi reacción de loca. Me impresiona como se queda una de alterada después de parir. Ahora estoy contenta con mi decisión, aunque si me preguntas si lo volvería a hacer con mi próxima hija, no tengo yo tan clara la respuesta!

domingo, 25 de abril de 2010

Conversaciones nocturnas

Antes de nada aclarar que mi hija mayor de dos años sigue durmiendo en la cama con nosotros, lo se, un desastre, pero difícil enmendarse a estas alturas, aunque este es otro tema.
Así que, ayer por la noche, me dice la enana:
Enana: “Mamaaaaaaa vamos a hablar!!!!”
Mamalis: “De que quieres hablar?”
Enana: “De Jenia” (Kenia en nuestro idioma)
Mamalis: “Y que hay en Kenia?”
Enana: “ Hay todo… Yogures, Petit Suis, Potitos….”
Se produce un silencio, y entonces arranca otra conversación que parece ir dirigida a sus juguetes imaginarios, ya que en la cama solo estábamos nosotras dos:
Enana: “Que pasa chicooooooos!!!!”
Otro silencio… creo que escuchaba sus respuestas:
Enana: “Queréis pelea?”
Otro silencio para ver como reaccionaban supongo…
Enana: “Okay Mcain!!”
Y risitas.
Se produce otro silencio, se acerca a mi y por primera vez, y de forma espontánea me dice:
Enana: “Mama te quiero mucho”
Acto seguido la cama se inunda de baba.
Varios silencios más tarde, porque ayer me costó dormirla sudor y lágrimas, empieza:
Enana: “Mamaaaaaaaa quiero agua!!”
Yo callada a ver si se dormía de una p… vez.
Enana: “Mamaaaa dame agua pofavoooo!!”
Silencio por respuesta de nuevo.
Enana: “Mamaaaa agua, pofavo mama dame agua, aguaaaaaaaaaa, mama quielo agua, dame agua pofavooooo!”
Y así un buen rato. Se cansa y salta tras un suspiro.
Enana: “ Ayyyy no me dan agua…”
Se acerca a mi y dice.
Enana: “Pobrecita enana que no tiene agua”
Me entró el ataque de risa!!! Se dio cuenta de que no estaba dormida y tuve que ir a por la dichosa agua.
Después de esto finalmente se durmió!!