
La intendencia es algo que obviaría de mi vida si fuera multimillonaria, pero como no lo soy, por el momento me toca lidiar con ella y es que el tedio que me supone llevar a cabo las labores de mantenimiento de la casa es algo indescriptible. Lo que está claro es que nuestra casa ha ido en decadencia, como España, empezamos con mucha ilusión, lo pusimos todo precioso, pero según han ido llegando los churrumbeles la cosa parece caer en picado sin remedio.
Cosas por hacer:
- Poner las cortinas de nuestro cuarto. Las anteriores murieron el día que mi marido y yo tuvimos una cojo bronca, provocada por las hormonas locas de mi primer embarazo. El pobre desesperado e histérico, las arrancó y rompió el palo del que colgaban en dos con la rodilla. No, no es un maltratador, es un hombre que estaba sometido a la presión de la loca de su mujer embarazada, porque tengo que decir que mis embarazos no son nada fáciles de convivencia. Total que las famosas cortinas siguen sin reposición desde hace dos años y medio. Pereza llamar al pavo que nos pone el palo, así que aquí seguimos sin cortinas pero felices.
- Poner las puertas de las estanterías del salón. Hace algo menos de un añito nos compramos unas estanterías en el amado y barato Ikea con el fin de amortizar el espacio del salón. Compramos unas puertecitas para colocar en la parte de abajo para limitar el acceso a los infantes, y ahí siguen las puertas en sus cajas. Llevan un año apoyadas en la pared de una habitación sin que nadie se haya animado a ponerlas. Total que la parte de debajo de las estanterías están llenas de juguetes, algo que hubiéramos querido evitar. Otra pereza que no tiene pinta de llegar a ser superada.
- Pintar la casa. Desde que mi hija se erigió en pintora ha decidido deleitarnos a todos con sus obras de arte. Así, ha difundido sus pinturas (o garabatos multicolores) por todo nuestro hogar, incluidas las paredes. Total que deberíamos pintar, pero no lo vamos a hacer por varias razones: pereza buscar un pintor bueno bonito y barato que venga a hacerlo, pereza pagar una pasta para que los garabatos vuelvan a su lugar de origen, es cuestión de tiempo, pereciiiisima plastificar y quitar los muebles para que no se manchen. Además quien me dice a mi que las pinturas abstractas a nivel de la rodilla de mi hija no crearán tendencia y la casa se revalorice dentro de unos años? Así que ahí se quedan.
- Cambiar las luces del techo. Hace unos 4 meses se fundió la primera luz del techo. La llamo así porque no se si es halógeno o que cojones es. Es pequeña y va incrustada en el techo. Hace un par de días se fundió otra y esto irá a más inevitablemente. ¿Qué hacer? Pues llamar a un electricista que nos las cambie ni de coña, tenemos que poder hacerlo nosotros mismos, todo el mundo lo hace no? Donde compro los recambios si no se lo que es? Que pereza me da este asunto, lo peor es que como no hagamos algo pronto, dentro de poco me veo contribuyendo muy activamente a salvar el planeta porque en casa la luz que va a alumbrar es la de las velitas. Que guay!
- Arreglar los armarios. En esto me encuentro ahora y estoy tardando más de lo que pensaba, lo cual no me sorprende pues las cosas de intendencia son engañosas, siempre dan por culo más de lo que uno espera. Lo trato de contar brevemente porque es un lío:
Mi hija sigue durmiendo en la cama conyugal porque todavía no tiene cama. Para poder meter su nueva cama (que todavía hay que comprar) en el cuarto de su hermano (que llegó después, pero ya es su cuarto porque es el único que ha dormido en él) hay que sacar un armario supletorio que nos regalaron para meter la ropa de los niños. Pero para sacar el dichoso armario, hay que hacer a su vez una reforma de los armarios del propio cuarto para que podamos meter la ropa de los niños y hacer explotar el armario supletorio. (Me explico? Lo se es un lío, si hay dudas las contesto en los comentarios)
Total, que me he puesto a buscar carpinteros que me hagan la chapucilla. Hace 4 meses comencé mi cruzada en el mundo de la carpintería, primero vino uno. Presupuesto: 600 Euros, ¿Estamos locos o qué? Que son cuatro cosas ladrones.
Luego vino otro. Presupuesto: 260 Euros. Vale aceptamos barcoooooo. Le digo que sí, me dice que para mediados de mayo están los encargos y viene a ponerlo todo. Total, que estamos a finales y aquí nadie ha aparecido, le he llamado cuarenta veces, le he mandado mensajes por el móvil, más bien ultimátums, y nada, no hay respuesta. ¿Qué le habrá pasado? Espero que se haya quedado mudo o sordo o manco o algo que le haya impedido aparecer porque NO HAY DERECHO!
Esta semana han venido dos más y están por mandarme el presupuesto. “Por favor Jesusito que el elegido sea uno de ellos, que ya no puedo más de dormir con mi hija, que las cervicales se me van a incrustar en el cerebro!”
Y así vivimos, siempre posponiendo el lado oscuro de la existencia hasta que nos explota en la cara y no hay más remedio que ponerle solución, lo dicho perezas de la vida.
Cosas por hacer:
- Poner las cortinas de nuestro cuarto. Las anteriores murieron el día que mi marido y yo tuvimos una cojo bronca, provocada por las hormonas locas de mi primer embarazo. El pobre desesperado e histérico, las arrancó y rompió el palo del que colgaban en dos con la rodilla. No, no es un maltratador, es un hombre que estaba sometido a la presión de la loca de su mujer embarazada, porque tengo que decir que mis embarazos no son nada fáciles de convivencia. Total que las famosas cortinas siguen sin reposición desde hace dos años y medio. Pereza llamar al pavo que nos pone el palo, así que aquí seguimos sin cortinas pero felices.
- Poner las puertas de las estanterías del salón. Hace algo menos de un añito nos compramos unas estanterías en el amado y barato Ikea con el fin de amortizar el espacio del salón. Compramos unas puertecitas para colocar en la parte de abajo para limitar el acceso a los infantes, y ahí siguen las puertas en sus cajas. Llevan un año apoyadas en la pared de una habitación sin que nadie se haya animado a ponerlas. Total que la parte de debajo de las estanterías están llenas de juguetes, algo que hubiéramos querido evitar. Otra pereza que no tiene pinta de llegar a ser superada.
- Pintar la casa. Desde que mi hija se erigió en pintora ha decidido deleitarnos a todos con sus obras de arte. Así, ha difundido sus pinturas (o garabatos multicolores) por todo nuestro hogar, incluidas las paredes. Total que deberíamos pintar, pero no lo vamos a hacer por varias razones: pereza buscar un pintor bueno bonito y barato que venga a hacerlo, pereza pagar una pasta para que los garabatos vuelvan a su lugar de origen, es cuestión de tiempo, pereciiiisima plastificar y quitar los muebles para que no se manchen. Además quien me dice a mi que las pinturas abstractas a nivel de la rodilla de mi hija no crearán tendencia y la casa se revalorice dentro de unos años? Así que ahí se quedan.
- Cambiar las luces del techo. Hace unos 4 meses se fundió la primera luz del techo. La llamo así porque no se si es halógeno o que cojones es. Es pequeña y va incrustada en el techo. Hace un par de días se fundió otra y esto irá a más inevitablemente. ¿Qué hacer? Pues llamar a un electricista que nos las cambie ni de coña, tenemos que poder hacerlo nosotros mismos, todo el mundo lo hace no? Donde compro los recambios si no se lo que es? Que pereza me da este asunto, lo peor es que como no hagamos algo pronto, dentro de poco me veo contribuyendo muy activamente a salvar el planeta porque en casa la luz que va a alumbrar es la de las velitas. Que guay!
- Arreglar los armarios. En esto me encuentro ahora y estoy tardando más de lo que pensaba, lo cual no me sorprende pues las cosas de intendencia son engañosas, siempre dan por culo más de lo que uno espera. Lo trato de contar brevemente porque es un lío:
Mi hija sigue durmiendo en la cama conyugal porque todavía no tiene cama. Para poder meter su nueva cama (que todavía hay que comprar) en el cuarto de su hermano (que llegó después, pero ya es su cuarto porque es el único que ha dormido en él) hay que sacar un armario supletorio que nos regalaron para meter la ropa de los niños. Pero para sacar el dichoso armario, hay que hacer a su vez una reforma de los armarios del propio cuarto para que podamos meter la ropa de los niños y hacer explotar el armario supletorio. (Me explico? Lo se es un lío, si hay dudas las contesto en los comentarios)
Total, que me he puesto a buscar carpinteros que me hagan la chapucilla. Hace 4 meses comencé mi cruzada en el mundo de la carpintería, primero vino uno. Presupuesto: 600 Euros, ¿Estamos locos o qué? Que son cuatro cosas ladrones.
Luego vino otro. Presupuesto: 260 Euros. Vale aceptamos barcoooooo. Le digo que sí, me dice que para mediados de mayo están los encargos y viene a ponerlo todo. Total, que estamos a finales y aquí nadie ha aparecido, le he llamado cuarenta veces, le he mandado mensajes por el móvil, más bien ultimátums, y nada, no hay respuesta. ¿Qué le habrá pasado? Espero que se haya quedado mudo o sordo o manco o algo que le haya impedido aparecer porque NO HAY DERECHO!
Esta semana han venido dos más y están por mandarme el presupuesto. “Por favor Jesusito que el elegido sea uno de ellos, que ya no puedo más de dormir con mi hija, que las cervicales se me van a incrustar en el cerebro!”
Y así vivimos, siempre posponiendo el lado oscuro de la existencia hasta que nos explota en la cara y no hay más remedio que ponerle solución, lo dicho perezas de la vida.
