
Hoy he ido a la oficina del Inem más próxima a mi casa para solicitar el cobro de prestaciones por desempleo, o dicho simple y llanamente, el paro. Esta es la primera vez que hago este trámite, así que todo ha sido nuevo para mi. He llegado, he cogido mi número y me he sentado a esperar. Dos horas de espera por delante, que divertido! Menos mal que iba bien preparada, mi mini Ipod con la música de “Mi vida con Banda Sonora” y “Amanecer” el último libro de la Saga Crepúsculo (sí, me lo he vuelto ha empezar, lo se, soy una Friki, y qué? Me encanta, es el máximo grado de evasión, y esta semana lo necesito).
La oficina del Inem es como uno espera que sea, gris, atestada de gente y con funcionarios aburridos. Que pena de sitio! Hay de todo, mujeres con hijos pequeños con cara de “y ahora qué?” Aunque felices de poder pasar más tiempo con sus pequeños. Jovenzuelos desencantados, lo de “me voy a comer el mundo” ha quedado en papel mojado. Inmigrantes por un tubo con cara de “para esta mierda probablemente hubiera estado mejor en mi país, pobre pero feliz”. Incluso hoy me he encontrado con el típico que habla para amenizar el tiempo de espera de toda la sala cagándose en el país. Se ha pasado las dos horas poniendo a España a parir, que si “viva la república coño!”, que si “siempre pagamos el pato los mismos, los obreros”, que si “la culpa la tienen los tres estamentos de siempre, el gobierno, la religión y el sistema judicial, que se pasan las leyes por el forro”, que si “hay que joderse por aquí o hay que joderse por allá”. Hay que reconocer que en lo de pagar el pato tiene razón, porque en cuanto aquí anuncian recortes, ya se sabe que lo que se va a recortar en este país es el bolsillo del contribuyente y no del dirigente.
Total que ante este percal he pasado mi mañana. Sin embargo, considero que he salido victoriosa del asunto por dos razones, primero: llevaba todos los papeles, no me han hecho volver, que ya sabemos que cuando uno tramita burocracias siempre le falta algo después de chuparse la cojo-cola. Y en segundo lugar: me van a dar paro durante un año entero! Yujuuuuu! No es que piense que ser un parásito más vaya a mejorar en algo la situación de este nuestro decadente país, pero ahora tengo la oportunidad de intentar montarme mi propio negocio y la voy a aprovechar. Mujer madre y empresaria, mmmm suena bien, sobre todo si considero que no pienso invertir ni un duro. Me doy un año, a ver si lo consigo. Ya contaré en otro post de que se trata… desearme suerte!
La oficina del Inem es como uno espera que sea, gris, atestada de gente y con funcionarios aburridos. Que pena de sitio! Hay de todo, mujeres con hijos pequeños con cara de “y ahora qué?” Aunque felices de poder pasar más tiempo con sus pequeños. Jovenzuelos desencantados, lo de “me voy a comer el mundo” ha quedado en papel mojado. Inmigrantes por un tubo con cara de “para esta mierda probablemente hubiera estado mejor en mi país, pobre pero feliz”. Incluso hoy me he encontrado con el típico que habla para amenizar el tiempo de espera de toda la sala cagándose en el país. Se ha pasado las dos horas poniendo a España a parir, que si “viva la república coño!”, que si “siempre pagamos el pato los mismos, los obreros”, que si “la culpa la tienen los tres estamentos de siempre, el gobierno, la religión y el sistema judicial, que se pasan las leyes por el forro”, que si “hay que joderse por aquí o hay que joderse por allá”. Hay que reconocer que en lo de pagar el pato tiene razón, porque en cuanto aquí anuncian recortes, ya se sabe que lo que se va a recortar en este país es el bolsillo del contribuyente y no del dirigente.
Total que ante este percal he pasado mi mañana. Sin embargo, considero que he salido victoriosa del asunto por dos razones, primero: llevaba todos los papeles, no me han hecho volver, que ya sabemos que cuando uno tramita burocracias siempre le falta algo después de chuparse la cojo-cola. Y en segundo lugar: me van a dar paro durante un año entero! Yujuuuuu! No es que piense que ser un parásito más vaya a mejorar en algo la situación de este nuestro decadente país, pero ahora tengo la oportunidad de intentar montarme mi propio negocio y la voy a aprovechar. Mujer madre y empresaria, mmmm suena bien, sobre todo si considero que no pienso invertir ni un duro. Me doy un año, a ver si lo consigo. Ya contaré en otro post de que se trata… desearme suerte!

