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viernes, 29 de octubre de 2010

Momentos en blanco


No me extrañaría nada que los cerebros de nuestra generación tuvieran más propensión al cortocircuito que los de generaciones anteriores porque con la cantidad de números y contraseñas que tenemos que recordar en nuestra vida diaria, nuestros pobres cerebros deben de vivir al borde del abismo.
El número de DNI vino primero. El PIN del móvil después y más te vale tatuártelo en la frente porque más de uno hemos vivido la siguiente experiencia:

Movil: “INTRODIZCA EL PUK”…
Mamalis: “Ein y que coño es eso, yo de eso no tengo, mamaaaaaa que me piden un Punk o algo asín tu sabes que es eso?” … “¿Que viene en la caja? ¿Y donde coño está la caja?”… “¿Que la has tirao?” ... “¿Y ahora que hago tiro el movil también?”

¿Y que me decís del usuario y contraseña de todo lo referente a internes? Hotmail, Gmail, Twitter, Facebook, blog, T-O-D-O lleva numerito o código secreto incluido. Os preguntareis porqué no le pongo el mismo a todos, pues porque soy así de tonta y vivo en un constante olvido.
Pues al loro a lo que me ha pasado hoy, he vislumbrado cómo será mi vejez y miedito me he dado a mi misma.
Tengo dos tarjetas del banco, una es la de la cuenta conjunta con mi marido y la otra la de mi cuenta de toda la vida que ahí sigue, pelada, pero sobreviviendo como buenamente puede. Cada tarjeta posee el código que me asignaron en el banco cuando la adquirí. No me he molestado en cambiarlos. Hoy tenía que sacar dinero de ambas cuentas y mi cerebro ha sufrido un colapso. No me acordaba de ninguno de los dos códigos.

Primera tarjeta:
Mamalis: “Que no cunda el pánico, que tengo el código camuflado en el móvil!” le digo a mi madre que estaba perpleja. Y tan camuflado que lo tenía que no me acordaba ni yo de quien era el amigo falso que me había inventado para esconder el número de la tarjeta. He mirado la lista de arriba abajo y ni rastro. Creo que los conocía a todos, pero no es posible porque uno de ellos es falso!!! Pero cual!! A lo mejor de tanto verlo ahí ahora mi cerebro cree que lo conoce. Que desastre, así que he entrado en el banco a que me dieran el papelito de recordatorio.

Segunda tarjeta:
Mamalis: “ ¿¿Pero no lo entiendo, no me da el dinero, voy a intentarlo otra vez… código erróneo??? Pero no puede ser, si es mi tarjeta de toda la vida, es el código PIN de mi móvil, lo uso todos los días!!!” Total que me veo obligada a entrar de nuevo en el banco a pedir el código de la segunda tarjeta. El chico me miraba con cara de “señora míreselo”.
Al final salgo y consigo, después de 20 minutos, hacer mis transacciones bancarias. Puff que sofoco me he llevado y que cruel es la edad que no perdona, ¿o será más bien el exceso de números a recordar?

martes, 21 de septiembre de 2010

Un día como hoy hace un año…


(ATENCIÓN NOTA: Este post quería haberlo escrito y publicado el 16 de Julio, día en que nació mi segundo hijo, pero como estaba de vacaciones, vaga hasta decir basta, y con poco acceso a internet, pues he decidido hacerlo con retraso. Pero me hace ilusión dedicárselo al enano porque es un cachondo y se lo merece, así que ahí va)

Como decía, un día como hoy hace un año, cuando mi marido se encontraba en Londres por trabajo, mis suegros fuera de Madrid y diez días antes de lo esperado, mi segundo hijo decidió venir al mundo.
Empecé con contracciones por la tarde, que justo coincidió con una revisión ginecológica, pero me dijeron que me fuera a casa y si no paraban que llamara. El problema es que como a mi las contracciones de parto no me duelen, resulta que nunca sabemos cuando estoy para dar a luz.
Total que a casa de mi madre que me fui, ya que mi hija y yo estábamos durmiendo allí mientras mi marido estaba fuera de la ciudad, por si la cosa se adelantaba. Pasaron las horas y las dichosas contracciones no cesaban, así que a las 12:00 de la noche decidí llamar a mi matrona.

“Oyes que creo que ha decidido que viene hoy!”
“Pues nada nos vemos en un ratito en el hospital”

Total, que como no tenía a nadie más que a mi madre a quien dejarle a mi hija mayor, allí las dejé a las dos. Me cogí mi maleta y mi coche, y conduciendo solita me fui al hospital. Anda que manda huevos que justo el día que no había nadie me tuviera que poner de parto, pero así es la vida queridas mías! Mi madre me despidió en la puerta compungida.

“Ay hija mía, que te vas sola, Dios mío, no tengas miedo, por favor que salga todo bien!”
“Ay mama no te preocupes que ya verás como no pasa nada!”

Una vez en el hospital, me hice yo mi propio ingreso y en seguida me reuní con mi matrona, que se quedó flipada cuando me vio aparecer sola, conduciendo y cargando con mi maleta. Me exploró y me dijo que ya estaba dilatada de dos centímetros, así que esa noche tocaba fiesta. A todo esto, mi teléfono no paraba de sonar, mi marido llamaba cada dos segundos desde Londres histérico perdio. Había intentado salir de la maldita isla por todos los medios, pero sus esfuerzos resultaron inútiles, y allí estaba, en una cafetería con su hermano, siguiendo el parto de su hijo por el móvil.
Todo empezó muy bien, dilatada ya de 8 centímetros, mi matrona me intentaba convencer de que diera a luz sin epidural, y la vedad, me lo estaba planteando, porque no me dolía nada. Pero la cosa tuvo que complicarse, porque el jodió decidió que no quería bajar, así que como ya empezaba a doler, me tuvieron que anestesiar. Hubo un momento de pánico, en que se valoró seriamente la cesárea, durante el cual, mi médico vino a decirme que había dejado encargado del parto a otro doctor, pues tenía que asistir de testigo a un juicio en Sevilla, “menudo día para parir muchacha!” me dijo, y ahí, con la incertidumbre y cagaita perdia, me dejó tumbada.
Pero he de decir, que como mi matrona es un crack, el niño acabó bajando, no voy a contar aquí lo que me hizo, pero la tía consiguió que el vago de mi hijo se pusiera en movimiento. Así que al paritorio que me fui. Y cual fue mi sorpresa cuando allí encontré a casi todos los médicos del hospital (ginecólogos, se entiende), que estaban deseando ver a la heroína de la noche, esa que se había plantado en el hospital conduciendo sola. Con lo cual, aunque no fue nada complicado, tuve más asistencia de la que jamás imaginé.
Pero tengo que decir, que la que más se lo curró fue mi matrona, que se pasó 12 horas a mi lado animándome y tranquilizándome. Total, que lo que tendría que haber sido un parto de 3 horas, se convirtió en uno de 12. Un poco pestiño, pero todo se olvida cuando ves la carita de tu pequeño retoño. Y que feo era el jodío!
Pero hoy, después de un año, el capullito ha florecido, y ahora es un enano guapísimo, cariñoso y perfecto! Ya anda y me encanta que me persiga como un borrachín por toda la casa gritando “maaaammmmaaa, mamaaamaa”. Y aquí le tengo, a mi lado, mirando como escribo este post sonriendo de oreja a oreja, intentando atraer mi atención para que juegue con él, así que me voy.

Felicidades enano y que cumplas muchísimos más!!!!

viernes, 17 de septiembre de 2010

Zapata toma nota:


Pues hace poco andaba yo leyendo “El País Semanal” cuando me cruzo con la siguiente noticia: “EL MEJOR LUGAR PARA SER MADRE” . Y como era de esperar, enseguida me vi inmersa en un mundo que me dio bastante envidia.
Bueno pues según el onceavo informe sobre El estado de las mujeres en el mundo de la Fundación Save the Children, Noruega se presenta como el mejor país para ser madre. La baja por maternidad consta de 46 semanas con el 100% de sueldo o de 56 semanas con el 80%. Además, el hombre podrá disfrutar de otras 10 con el salario íntegro (en España la mujer 16 semanas y el hombre 15 días). La plaza en la guardería está garantizada por ley desde el 2009. Cerca del 90% de los niños de uno a cinco años asiste a una con un precio máximo de 280 Euros. Cada familia recibe 120 Euros mensuales por hijo hasta que estos cumplen los 18 años. En general los empleados aceptan que los padres deben salir a su hora, suprimen las dos horas de comida por un rápido tentempié y la mayoría logra salir a las 16:00 o 17:00 horas. La semana estándar es de 37,5 horas. Tienen cinco semanas de vacaciones al año y 20 días de baja sin justificar por enfermedad de los hijos. Aun así la renta per cápita es la quinta más alta del mundo y una de las mejor distribuidas.
“En Noruega, donde sus 4,8 millones de habitantes rozan el pleno empleo y confían en general en la competencia de sus dirigentes(…) los ciudadanos dictan y el Estado dispone. Por eso, quizá, los impuestos se pagan a gusto. La presión fiscal es una de las más altas (ronda el 47%).
Nos ha jodio Paco, así también pago yo los impuestos a gusto. Cuando ves que recibes servicios a cambio, una se queda más contenta que unas pascuas. Igualito que en España, donde Zapata se empeña en subir los impuestos y yo pagando 600 Euracos de guardería porque no han aceptado a mi hija en la pública. Hay que joderse.
Vamos que no os cuento la cara de jilipollas que se me ha quedado al leer este artículo…