
No puedo con las dietas, la comida me gusta demasiado como para renunciar a ella, así que he decidido que me voy a convertir en una runner. Mi cuñado empezó a correr para desfogar cuando nació su primer hijo y se ha convertido en un maratoniano de pura cepa. El tío está hecho un espagueti, come de todo y desconecta del mundo niños que no veas.
Así que he empezado a correr, los comienzos han sido duros pero parece que ya le estoy cogiendo el gustillo. Por el momento hago dos kilómetros y medio pero espero llegar a muuucho más!
Además del adelgazamiento y el endurecimiento de carnes, le he encontrado otro punto favorable a esto de correr, todos sabemos que el invierno es muy largo, y con niños se puede llegar a hacer eterno. Las fieras han de estar en la calle, pero el frío impide que frecuenten su hábitat natural así que hay días en los que una se tiraría por la ventana sin decir ni adiós. Pues he descubierto que correr por las mañanas me ayuda a mantener el estado de zen durante más tiempo, además de desprenderme de importantes cantidades de energía negativa. Todo ventajas ¿verdad?
Llega el momento, me encasqueto el chandaleto, la coleta, las zapatillas y lo más importante, el IPod, la canción elegida para la evasión: Straight to My Heart del último disco de Sting, Symphonicities (que por cierto, le fui a ver en concierto cuando estuvo en Madrid y se-sa-lió). La primera vuelta es la más costosa, las piernas están abotargadas y los bronquios se resisten un poco, pero una vez superada todo mejora mucho, mis zancadas van al ritmo de la melodía, me concentro en la respiración y la sensación de paz es inigualable. Vamos que esto de correr me está agradando bastante y si además me pongo en forma pues la felicidad va a ser máxima.
Mi objetivo, correr la San Silvestre estas Navidades, se que es casi imposible pero lo voy a intentar! ¿Quien dijo miedo?
Así que he empezado a correr, los comienzos han sido duros pero parece que ya le estoy cogiendo el gustillo. Por el momento hago dos kilómetros y medio pero espero llegar a muuucho más!
Además del adelgazamiento y el endurecimiento de carnes, le he encontrado otro punto favorable a esto de correr, todos sabemos que el invierno es muy largo, y con niños se puede llegar a hacer eterno. Las fieras han de estar en la calle, pero el frío impide que frecuenten su hábitat natural así que hay días en los que una se tiraría por la ventana sin decir ni adiós. Pues he descubierto que correr por las mañanas me ayuda a mantener el estado de zen durante más tiempo, además de desprenderme de importantes cantidades de energía negativa. Todo ventajas ¿verdad?
Llega el momento, me encasqueto el chandaleto, la coleta, las zapatillas y lo más importante, el IPod, la canción elegida para la evasión: Straight to My Heart del último disco de Sting, Symphonicities (que por cierto, le fui a ver en concierto cuando estuvo en Madrid y se-sa-lió). La primera vuelta es la más costosa, las piernas están abotargadas y los bronquios se resisten un poco, pero una vez superada todo mejora mucho, mis zancadas van al ritmo de la melodía, me concentro en la respiración y la sensación de paz es inigualable. Vamos que esto de correr me está agradando bastante y si además me pongo en forma pues la felicidad va a ser máxima.
Mi objetivo, correr la San Silvestre estas Navidades, se que es casi imposible pero lo voy a intentar! ¿Quien dijo miedo?
