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jueves, 22 de abril de 2010

Ese gran desconocido

Quitando la imperiosa necesidad que tienen mis abdominales de intensas sesiones de gimnasio, creo que me he recuperado bastante bien de mis partos, sin embargo, todavía me queda encargarme del lado oscuro, ese gran desconocido llamado periné.
Mi periné no es que haya envejecido, sino que ha pasado de los 28 (que es cuando tuve a mi primera hija) a los 80. Esto es lo que yo llamo un deterioro prematuro y veloz. Ya no puedo correr, ni saltar, e incluso si estornudo o me río mucho corro el grave peligro de tener pérdidas importantes de orina. Durante algún tiempo me plateé seriamente usar los pañales de mis hijos pero no me cabían los vaqueros, así que me he informado sobre el tema.
Mi pediatra me recomendó los ejercicios de Kegel, pero debido a mi falta de constancia en todo, los hice tres días y al cuarto ya se me olvidó. Así que esto no ha ayudado mucho. Sin embargo, hay una opción que me han recomendado varias amigas y que yo ignoraba. Las Bolas Chinas.
Las he encargado por Internet y ya las tengo en casa. He leído blogs sobre el fin terapéutico que tienen para el postparto y cómo utilizarlas. Se supone que tienes que conseguir mantenerlas dentro para hacer una actividad al día, como por ejemplo, ir a la compra. Pero dicen que si se te salen, que no te desesperes, al principio es normal, así que hay que ejercitar en casa, tratando de mantenerlas dentro cada vez más tiempo.
Cuando yo las vi pensé, “ja, pero como se me va a salir esto? Estoy mal pero creo que no tanto!” Pues efectivamente mi primera prueba fue un rebote en toda regla, según entraron salieron. Y así llevo varios días. Ya he conseguido dar algún paseo por casa, pero siempre acabo corriendo al baño por escape inminente de bolas rosas!
Sin embargo, creo que esto va a ser mi solución, he llegado a sentir agujetas de un día para otro, cosa que por otro lado me ha sorprendido ya que como nunca había sentido ese músculo había llegado a pensar que era un mito.
Total que en estas estoy, tratando de tonificar un músculo que no se ve, pero vaya si da el coñazo!