
Normalmente suelo comprarle a mis hijos pijamas baratos de Carreflur y he de decir que nunca he tenido ninguna queja, buenos, bonitos y baratos, acabamos la temporada con ellos y cumplen su cometido.
Sin embargo, este año se me antojó uno de Gocco que me pareció muy bonito. 40 Euros costaba la prenda, pero me dije “bueno venga vaaaa, será el pijama estrellísima de la temporada, me lo llevaré a todos los viajes y si mi hija tiene una hermana lo heredará manteniendo la condición de pijama estrella”. Total que engañándome de esta manera tan obvia piqué y lo compré.
Pues cual ha sido mi sorpresa cuando, en pleno viaje al norte de España, al cual por supuesto llevamos el pijama de brillantes y rubies, descubro que la goma de la cintura del pantalón está mal hecha y no es que le quede un poco grande, es que ahí dentro caben mi hija y un elefante bien alimentado. Además, los botones de la parte de arriba se desabrochan con tanta facilidad que no hay ni que tocarlos. Total que el panorama es el siguiente, nos encontramos en el norte de España, un frío que pela y mi hija anda por la casa con los pantalones por los tobillos y los botones de la parte de arriba desabrochados cual streptease girl. Vaya tela con el pijama de lujo de los cojones.
A mi vuelta a Madrid me paso por la tienda sin el pijama para tantear la situación. Le cuento a la encargada lo ocurrido y me dice: “trae el pijama y lo veo”.
Voy una vez “la encargada no está, no podemos hacer nada”.
Voy una segunda vez “la encargada sigue sin estar, venga otro día”.
Mamalis entra en cólera: “¿¿¿Comoooooooooo??? Pero si ayer me dijeron que viniera por la mañana, que la encargada estaba por la mañana!!! Pero bueno esto es un cachondeo, que me voy a gastar en gasolina lo que me ha costado el puto pijama!”
Dependienta: “Lo siento señora pero yo no puedo hacer nada, déjeme el pijama y lo mando a la central para que lo vean. Ese es el procedimiento a seguir”
Mamalis con fuego en los ojos: “Y porqué no me dijeron eso ayer? Estáis de coña? Vamos que si fuera un pijama del Carreflur que me hubiera costado 7 Euros ni me molestaba en venir, pero coño que es un pijama de 40 Euros, no pueden vender un producto de mierda como si fuera un artículo de lujo y luego dar este servicio apestoso de postventa.”
Dependienta: “Déjame el pijama si quieres, y esta tarde te llama la encargada para decirte qué han dicho en la central.”
Mamalis: “Que remedio, mi nombre Mamalis, mi teléfono xxxxxxxx, que me llame por favor.”
Hoy dos días después, todavía no se nada del pijama ni de la encargada, mañana tendré que volver a ir. Espero que sea la última vez que tenga que pisar esa tienda.
A partir de ahora BOICOT A GOCCO Y A LA MADRE QUE LO PARIÓ.
Sin embargo, este año se me antojó uno de Gocco que me pareció muy bonito. 40 Euros costaba la prenda, pero me dije “bueno venga vaaaa, será el pijama estrellísima de la temporada, me lo llevaré a todos los viajes y si mi hija tiene una hermana lo heredará manteniendo la condición de pijama estrella”. Total que engañándome de esta manera tan obvia piqué y lo compré.
Pues cual ha sido mi sorpresa cuando, en pleno viaje al norte de España, al cual por supuesto llevamos el pijama de brillantes y rubies, descubro que la goma de la cintura del pantalón está mal hecha y no es que le quede un poco grande, es que ahí dentro caben mi hija y un elefante bien alimentado. Además, los botones de la parte de arriba se desabrochan con tanta facilidad que no hay ni que tocarlos. Total que el panorama es el siguiente, nos encontramos en el norte de España, un frío que pela y mi hija anda por la casa con los pantalones por los tobillos y los botones de la parte de arriba desabrochados cual streptease girl. Vaya tela con el pijama de lujo de los cojones.
A mi vuelta a Madrid me paso por la tienda sin el pijama para tantear la situación. Le cuento a la encargada lo ocurrido y me dice: “trae el pijama y lo veo”.
Voy una vez “la encargada no está, no podemos hacer nada”.
Voy una segunda vez “la encargada sigue sin estar, venga otro día”.
Mamalis entra en cólera: “¿¿¿Comoooooooooo??? Pero si ayer me dijeron que viniera por la mañana, que la encargada estaba por la mañana!!! Pero bueno esto es un cachondeo, que me voy a gastar en gasolina lo que me ha costado el puto pijama!”
Dependienta: “Lo siento señora pero yo no puedo hacer nada, déjeme el pijama y lo mando a la central para que lo vean. Ese es el procedimiento a seguir”
Mamalis con fuego en los ojos: “Y porqué no me dijeron eso ayer? Estáis de coña? Vamos que si fuera un pijama del Carreflur que me hubiera costado 7 Euros ni me molestaba en venir, pero coño que es un pijama de 40 Euros, no pueden vender un producto de mierda como si fuera un artículo de lujo y luego dar este servicio apestoso de postventa.”
Dependienta: “Déjame el pijama si quieres, y esta tarde te llama la encargada para decirte qué han dicho en la central.”
Mamalis: “Que remedio, mi nombre Mamalis, mi teléfono xxxxxxxx, que me llame por favor.”
Hoy dos días después, todavía no se nada del pijama ni de la encargada, mañana tendré que volver a ir. Espero que sea la última vez que tenga que pisar esa tienda.
A partir de ahora BOICOT A GOCCO Y A LA MADRE QUE LO PARIÓ.
